¿A QUÉ JUGABAN LOS NIÑOS EN LOS AÑOS CUARENTA?

Rafael Ruiz y Rafael Carmona presentaron ‘Juegos tradicionales de los chiquillos y chiquillas de Baena’. El libro ha sido editado por la Diputación con el apoyo del Ayuntamiento. Los donativos se destinarán al comedor social de San Bartolomé.

Por Francisco EXPÓSITO
A la raya, la urda, el palmetazo, las cuatro esquinas, la piola, el poliquín inglés, la gallinita ciega, la paría, el pañuelo o la rule son algunos del más del centenar de juegos que han recogido estos dos investigadores baenenses para hacer una amplia monografía sobre los juegos que jugaban nuestros padres y abuelos en la primera mitad del siglo XX. En el amplio listado, dice Rafael Ruiz, hay juegos para todas las edades, desde deportivos, a otros de fuerza, de habilidad, algunos que son pasivos, pero también de dureza, de vocablos o de mímica. “Hemos elaborado cuadros que el nombre del juego, el objetivo, la edad a la que están orientados, los espacios más idóneos para practicarlos, el número recomendado de participantes y la mejor época para disfrutar jugando, incluyendo viñetas ilustrativas”, afirma. “Pretendemos analizar los juegos y pasatiempos con los que contaban para su ocio y desarrollo corporal los chiquillos y chiquillas de Baena en la década de los años 40-50 del siglo pasado”, explica Rafael Carmona. Como recuerda Rafael Ruiz, la primera intención con la que inició la redacción de este libro era su conservación para salvarlos para el recuerdo y no perderlos. Así, con mucha paciencia, preguntando a numerosas personas de otras ciudades para comparar sus formas, unos con otros, descubrió que existía una gran semejanza en el desarrollo. “Los distinguían los nombres con los que son designados, pero de una u otra forma en esencia el juego era para el chiquillo una manifestación festiva”, explica.

Todo era muy distinto entonces, como indica: “El status social de la población infantil se podía deducir por el juguete o los juguetes de los que se disponía, la escasez de recursos económicos de aquella época agudizaba el ingenio de los chiquillos, quienes eran capaces de improvisar sin ningún material multitud de juegos o fabricarse un juguete con escasos medios”. En este sentido, Rafael Carmona considera que jugar “no es solamente hacer ejercicio que beneficie el desarrollo corporal, ya que sobrelleva también una educación y disciplina en el comportamiento y saber acatar unas reglas. El juego socializa al niño y quizás sea aquí donde se comienza a poner orden en su vida, a aprender a acatar unas normas y a obedecer reglas que les exige la vida en sociedad”. Hoy, muchos de esos juegos que ahora recuperan este tío y su sobrino son historia, aunque aún podemos ver a niños y niñas jugando a resconder, a echar el trompo, a saltar la comba o al pañuelo. Ambos consideran que los juegos tradicionales constituyen un patrimonio cultural que hay que proteger y promover para la promoción de la tolerancia, el respeto y la paz en una sociedad culturalmente diversa.

En Diario Córdoba:
http://www.diariocordoba.com/noticias/etcetera/a-jugaban-ninos_1035735.html

A que jugaban

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