SE NOS FUE RAFALITO FLORES

En dos días se han marchado dos baenenses a los que tenía un especial cariño. Laurita, la churrera de la calle Llana que tantas amistades sembró durante sus más de noventa años de vida. Y Rafalito Flores, el hombre culto de la voz silenciosa. Me recordaba en alguna ocasión al recordado Alfonso Torrico, que un día me llamó la atención y se presentó: “Hola, Paco. Soy Alfonso Torrico, hermano de Juan Torrico”. Desde entonces, hasta su fallecimiento, tuve en él un fiel amigo en el que descubrí sus desbordantes conocimientos cada vez que me reunía con él.

La noticia del fallecimiento de Rafalito me la dio esta mañana su hijo Quique. Los dos llevamos a nuestros hijos al mismo colegio. Me cogió del brazo y me lo dijo: “Hace un rato ha muerto mi padre. Mañana es la misa”. Unas semanas atrás me llegó su última carta, una tarjeta religiosa y una frase de su querida esposa. “Era su despedida. Se fue despidiendo de algunas personas”, me dijo esta mañana Quique.

Cada cierto tiempo me enviaba alguna carta, matasellos de la Sociedad Filatélica de Baena, que él fundó, o algún texto curioso, como discursos de José Trujillo de los Ríos durante su etapa como alcalde de Baena.

La última vez que lo visité en su domicilio volvió a descubrirme su sencillez y la lucidez pese a los años. También su ironía y su risa sincera. Me acompañaba Miguel Párraga y juntos pudimos disfrutar de la amistad que crea el pasar de los años.
Don Rafael Flores Gálvez era un hombre de cultura. De esas personas que añoras cuando no están. Para el que un libro era el mayor valor y mostrarlo a los demás un inmenso placer. Rafalito fue un hombre bueno, el más elevado elogio que se puede otorgar a un ser apreciado.

Descanse en paz.

R Flores

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