EL ÁUREO LÍQUIDO DE PACO ARIZA

Hallarás junto al camino y aledaño del río Guadajoz un pequeño bosque de olivos neveros, cerca del cual mana una fuente. Allí tiene mi amigo un pequeño y manual molino y en lontananza viñas florecientes.
Diariamente él baja al campo desde la Almedina, cercada hacia oriente por torreado alto muro, una vez deja a su lado el templo de Santa María, labrado en piedras talladas y de acarreo. En noviembre obtiene su líquido aceite, digno de ser envasado en ampollas de oro.
Desciende Paco Ariza en su rojo coche, como si condujera carro de fuertes ruedas, tirado por mulas uncidas al yugo, para lograr la unción de su divino aceite.
En mi hogar nos hemos ungido con su pingüe aceite, que hidrata la piel y la vitaliza por su riqueza, sin elevada acidez, en tocoferoles y vitaminas. El neveral ungüento es absorbido por los poros desde los que nos rejuvenece la dermis de manos y cara. Líquido áureo capaz de suavizar mi garganta, dañada de tanto perorar o por la vileza de un virus que se albergó en mi laringe.
Divino aceite de Paco Ariza que es ambrosía y néctar milagroso que me ha hecho olvidar todos los males, el llanto y la cólera.

JOSÉ JAVIER RODRÍGUEZ ALCAIDE,
HIJO PREDILECTO DE BAENA

Aureo Paco Ariza

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