RODRÍGUEZ ALCAIDE AGRADECE SU NOMBRAMIENTO DE HIJO PREDILECTO, QUE RECOGIÓ EL 16 DE NOVIEMBRE EN BAENA

HIJO PREDILECTO DE BAENA
Durante mi niñez en Baena y luego como presidente de Aceite de Oliva Vírgenes de la comarca yo disfruté de mi pueblo. El tener que ir a Baena semanalmente durante casi doce años fue una incalculable ventaja para mi espíritu. Cada vez que me acercaba a Baena en mi coche y contemplaba la blancura, que acama las torres de San Bartolomé y de Santa María, en ellas se anclaba parte de mi corazón de niño. Me resultaba ventajoso ir con aquella frecuencia desde 1982 a 1994 a gozar de mis raíces que allí se echaron por azar.

En ese período y luego más tarde me fui reconciliando con mi Plaza Vieja y mi Puerta de Córdoba. Nunca esos lugares me fueron escurridizos cual anguila ni fugaces como golondrinas. Al contrario, esa plaza y ese paredón se quedaron grabados, como a fuego, en mi memoria y sellaron las raíces de mi espíritu infantil. Actuaron como una fuerte impresión en mi remoto pasado que renació en los finales de la década pasada de los años setenta. ¡Quizás fuera la memoria subconsciente de mi niñez!

Doy las gracias por esta designación como hijo predilecto de Baena. Este galardón es la perpetuación de mí mismo en Baena. Confieso que en aquellos años vagué por mi barrio en amplia soledad para inspirarme confort y conformidad con lo que pudiera quedar difuso en mi niñez. Esos paseos por calle Llana a Plaza Vieja y a San Francisco me aportaban dulzura e intriga como si fuera un juego de azar en el que se van descubriendo naipes. Cada rincón era un nuevo naipe. Ahora con este nombramiento mis paisanos han conseguido que no se marchite mi infancia a causa del pasado. La novedad de este título es verdadera sal para mi vida. Aquel tiempo, dedicado a la Denominación de Origen, fue una aventura; si ustedes retiran la aventura, la vida sería un fracaso colectivo. Ahora estamos los baenenses en la aventura de Torreparedones y en el arcoíris de Baena Cultura y esto traerá el éxito. Baena Cultura es esa mariposa azul que representa las aspiraciones de mi pueblo.

Aquel proyecto de la Denominación de Origen fue sacrificar parte del presente para lograr un mejor futuro. Torreparedones es sacrificar el presente para identificar nuestro pasado. Yo deseo que ni en aquél ni en este proyecto haya disidentes, porque Torreparedones es un lugar lleno de secretos maravillosos, que todavía en un gran porcentaje se encuentran latentes. El nombre de Ituci Virtus Julia había quedado olvidado y su orgullo reducido a leyenda hasta que el cerro está siendo domado por los arqueólogos. Yo siempre concebí a Baena, desde que leí el libro Baena en la Historia , como una ciudad que sabía mantener una fuerte relación con su pasado. El ensueño y el orgullo de Baena no están pulverizados y los encuentro culturalmente muy enriquecidos. El orgullo de ser un pueblo de olivareros y el ensueño de seguir dando hijos como el santo dominico o como el exquisito Juan Alfonso de Baena. Me siento orgulloso de haber nacido en un pueblo que conmemoró el nacimiento y este año nos recuerda el fallecimiento de don Francisco Valverde y Perales.

Debo agradecer a quienes propusieron mi nombre para entrar en la orla de hijos predilectos. Al Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Baena y a quienes a su propuesta se adhirieron. Mi gratitud se extiende a los grupos políticos municipales porque todos los ediles aceptaron aquella propuesta y la ratificaron expresamente. Lo han hecho cuando estaba terminando de cumplir mis setenta y cinco años de edad y empezaba a ganar altas dosis de invisibilidad; invisibilidad propia en todo jubilado. De modo especial a muchos amigos de Córdoba, que han estimulado, desde aquí, para nominarme como hijo predilecto; singularmente a Francisco Pérez Cubero y a María Jesús Serrano Jiménez.

Mis padres me enseñaron a amar a las gentes de mi pueblo, a las huertas, olivares y ruedos, a la salobreña y a la piedra escrita, a nuestro Padre Jesús Nazareno, y al ronco tambor enlutado del Viernes Santo; a las ocres mieses y a sus segadores; y al Marbella con el que mi padre hablaba para contarme la historia de Baena.

Si uno pierde sus raíces termina perdiendo su destino. Yo nunca me olvidaré de que nací en Baena y allí viví doce años de mi niña vida y de que, en parte, esa raíz marcó mi destino, que el Ayuntamiento ha confirmado al otorgarme el honor de ser hijo predilecto de Baena.

Gracias con todo mi corazón.

JOSÉ JAVIER RODRÍGUEZ ALCAIDE, HIJO PREDILECTO DE BAENA

NOTA: Incluimos una fotografía de José Javier Rodríguez Alcaide en 1945, cuando aún residía su familia en Baena y tenía 7 años.

Comunion R Alcaide

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