BAENENSES ASESINADOS EN CAMPOS DE CONCENTRACIÓN NAZI

Antonio Navarro Ortiz (en la foto) tenía 46 años cuando fue asesinado en el campo de concentración nazi de Gusen, el 20 de junio de 1941. Allí había sido trasladado el 17 de febrero de ese año. Los tres hermanos Albendín Navarro acabaron su vida en el campo de Gusen. Miguel tenía 31 años; Rafael contaba con 39 y Santiago era el menor, con 26. Los tres hermanos baenenses murieron en sólo diez días. El primero, Miguel, falleció en Gusen el 15 de enero de 1942. Santiago moriría cinco días después y Rafael, el 25 de enero. Son cuatro ejemplos, no los únicos, de la tragedia que siguió a la guerra (in)civil española.
El historiador Arcángel Bedmar continúa con sus trabajos sobre la historia de la Guerra Civil y la posguerra en Baena. Tras sus profundos análisis de lo sucedido en la Guerra Civil, ahora aporta nuevos hallazgos sobre los baenenses que murieron en campos de concentración nazi, fundamentalmente Gussen y Mauthausen. El drama de estos paisanos que huyeron del franquismo fue tremendo. Apresados por los nazis, fueron enviados a campos de exterminio en los que se ha contabilizado, hasta el momento, la muerte de 15 baenenses, con lo que Baena es el segundo municipio, tras Posadas, del que se tiene constancia de más víctimas.
Os incluimos el enlace con el listado de todos los fallecidos publicados por Arcángel Bedmar:
http://arcangelbedmar.files.wordpress.com/2013/09/baenenses-asesinados-en-mauthausen.pdf

A continuación publicamos el inicio del interesante texto de Arcángel Bedmar:

“Si la vida resultó un drama para los republicanos que se quedaron en España al finalizar la guerra civil, los que se exiliaron también sufrieron múltiples penalidades y miles de ellos perdieron la vida en los campos nazis. En febrero de 1939, la caída de Cataluña en manos de las tropas franquistas originó la trágica desbandada de unos 500.000 civiles y militares que atravesaron la frontera con Francia. Desarmados y vigilados por gendarmes y tropas coloniales, los refugiados españoles fueron hacinados en campos de concentración (Argelès-sur-Mer, Saint Cipryen, Barcarès, etc.) situados en las playas o en recintos improvisados, sin lugares de cobijo y rodeados de alambradas. En los meses siguientes y en 1940, de manera voluntaria o forzada, volvieron a España alrededor de la mitad de estos exiliados. Si eran antiguos combatientes del Ejército republicano, pasaron en su mayoría por el Depósito de Prisioneros de Guerra de Reus (Tarragona) para ser clasificados y, en consecuencia, liberados o reenviados a otros centros de internamiento. Entre los que retornaron se encontraban bastantes vecinos de Baena (Francisco Horcas Montes, Rafael Jiménez Horcas, Rafael Pavón Pérez, Juan Mármol Caderas, etc.) y Albendín (José Espartero Dorado, Domingo Pavón Pulido, etc.). Este último, teniente del Ejército republicano, había permanecido en Francia hasta diciembre de 1940, residiendo a sólo unos kilómetros de donde se encontraba su mujer, Concepción García, y su hija pequeña, sin que ninguno supiera el paradero del otro hasta que él se puso en contacto con su familia de Albendín a través de una carta poco antes de volver a España.
El Gobierno francés ofreció a los antiguos combatientes republicanos que permanecieron en su territorio enrolarse en la Legión Extranjera, en Batallones de Marcha (tropas auxiliares del ejército galo) o en las Compañías de Trabajadores Extranjeros, unidades militarizadas de unos 250 hombres mandadas por oficiales franceses en las que se debían encuadrar obligatoriamente todos los varones de entre 20 y 48 años. Las compañías acogieron a unos 80.000 españoles, de los que 12.000 quedaron situados en la zona de la línea defensiva Maginot, en la frontera con Alemania, que pronto se convertiría en frente de guerra.
En mayo de 1940, el ejército alemán invadió Francia y miles de exiliados republicanos alistados en las Compañías de Trabajadores Extranjeros cayeron prisioneros. Se les encerró en recintos provisionales y, tras largas marchas a pie o en distintos medios de transporte, fueron internados en los stalags o campos de prisioneros de guerra, situados por toda Alemania, bajo el control de la Gestapo (policía militar). Desde agosto de 1940 estos españoles serían custodiados por las tropas de las SS y conducidos a campos de concentración. (…)”.

El texto íntegro se puede consultar en el blog del historiador:
http://arcangelbedmar.com/

Comentario: F. Expósito.
Fotografía: Blog de Arcángel Bedmar.

Baenenses

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