CUADERNO SOBRE LA HISTORIA DE LA FOTOGRAFÍA EN BAENA

El fotógrafo e historiador de la fotografía Antonio Jesús González ha preparado un cuaderno en el que recoge una síntesis de los orígenes de la historia de la imagen fotográfica en Baena. Bajo el título de “Baena tras el objetivo. Primeras noticias sobre la fotografía baenense”, A.J. González profundiza en estos inicios, analiza las principales familias de profesionales en los comienzos y contextualiza su texto con la historia general de la fotografía en Córdoba. Además, recoge valiosas imágenes que ya forman parte de la historia de la fotografía en Baena.

Desde el Grupo Cultural Amador de los Ríos agradecemos que a una petición que le hicimos haya respondido con este maravilloso trabajo.

A continuación incluimos el documento textual escrito por Antonio Jesús González:

“Desde el mismo nacimiento de la fotografía en el año 1839, su desarrollo estará ligado al de la nueva clase social emergente: la burguesía. Un nuevo medio visual que surge de las nuevas necesidades de la sociedad industrial y que inmediatamente se convierte en su sistema de representación personal y social.
Por todo ello, el desarrollo de la fotografía en sus inicios está ligada a las grandes ciudades, donde la clientela que se puede permitir realizarse un retrato al daguerrotipo, o cualquiera de las otras costosas formas primitivas de fotografía, es más numerosa. En Córdoba capital tenemos antecedentes muy tempranos como el del investigador Manuel Alcalá en 1841 o el del daguerrotipista cordobés J. Albors que en 1844 gana un concurso de arte en la ciudad con una vista de la Mezquita.
Pero el rápido desarrollo de las emulsiones fotográficas favorecerá poco a poco su abaratamiento, lo que permitirá a cada vez a más personas acceder a una fotografía. Un fenómeno conocido como la democratización del retrato y que se inicia con el invento de André Adolphe Eugène Disdéri de la tarjeta de visita en el año 1856. Este formato fotográfico utilizaba una cámara con entre 6 y 8 objetivos que obtenían en una sola placa idéntica cantidad de retratos de un formato de 9 por 6 cm. Además, su precio, a partir de 10 reales, era mucho más asequible que el de los daguerrotipos y proporcionaba al cliente un buen número de copias que podía regalar a familiares o amigos. Este abaratamiento del retrato unido a una técnica fotográfica cada vez menos compleja dispara el número de retratistas por todo el país, que comienzan a trabajar en localidades más pequeñas. En Córdoba algunos de los pioneros en trabajar la tarjeta de visita serán el alemán José Wyden y el cordobés José García Córdoba en 1859.
A mediados de la década de 1860 se localizan en la provincia de Córdoba las primeras galerías de retrato fotográfico en los pueblos de mayor tamaño. En unos casos con fotógrafos estables como Fernando Montis, fotógrafo y pintor, en Lucena o de modo ambulante como los también pintores y fotógrafos Moral Sánchez y Juan Montilla en Puente Genil.
La tarjeta de visita no sólo se uso para realizar retratos si no que se usaba para todo tipo de fotografías de vistas de ciudades, monumentos, reproducciones de obras de arte y personajes celebres del momento, lo que hizo de la fotografía un importante medio de comunicación visual.
Sin embargo, en la mayoría de los pueblos de la provincia la fotografía no se comenzó a introducir hasta el último tercio del siglo XIX de la mano de los fotógrafos ambulantes. En la década de los años 80 empiezan a establecerse algunos profesionales de forma estable en las localidades de mayor tamaño, pero no será hasta las primeras décadas del nuevo siglo cuando encontremos de manera generalizada profesionales establecidos en casi todas las comarcas, teniendo que esperar a los años cincuenta para hallar fotógrafos en casi todos los pueblos cordobeses.

BAENA
La primera noticia sobre la fotografía en la localidad de Baena que he localizado está relacionada con el excelente retrato de nuestro padre Jesús Nazareno, tomada por R. Sánchez en 1887 y que se encuentra en la colección Mauvesín.
La siguiente referencia nos traslada ya al siglo XX con una instantánea publicada en el primer diario gráfico de España ABC, que el 18 de diciembre de 1903 reproduce una espectacular fotografía sobre el descarrilamiento de un tren en la estación de Baena-Luque firmada por el fotógrafo Cruz y Toro.
Unos meses más tarde, el 14 de enero de 1904, la prestigiosa revista gráfica nacional La Ilustración Española y Americana dedica un amplio reportaje con una página gráfica completa que reproduce 12 fotografías de la aparición de importantes restos arqueológicos de origen romano y que la publicación ubica en el cerro del Minguillar de Iponoba. Por desgracia la revista no hace referencia al autor de las fotografías.
No obstante el gran referente de la fotografía baenense es el egabrense Tomás Ruiz Romero que tiene el honor de ser el primer fotógrafo estable de Baena y que será el creador de una de las más importantes y longevas sagas fotográficas familiares de la provincia. Tomás se inicia en 1902 en el domicilio de la calle Amador de los Ríos 135, negocio en el que se especializa en retrato y fotografía de vistas. No obstante, Ruiz simultanea los trabajos de su estudio de Baena con los de ambulante en los pueblos de la comarca. El fotógrafo forma desde niño a su hijo Rafael Ruiz Martos, profesional que se mantendrá activo hasta la muy avanzada edad de 80 años en el nuevo estudio familiar de la calle Juan Valera. Rafael fue un consumado especialista en fotografía de Semana Santa y realizó hermosas tomas de la imagen del Nazareno de Baena, en las que consigue captar todo el fervor popular de un pueblo por su Cristo. Rafael, al igual que hizo con él su padre, enseñará la técnica fotográfica a su hijo Carmelo Ruiz Arjona, que ha sido el último fotógrafo de la saga familiar.
En la década de los años 20 Baena cuenta con más profesionales ejerciendo la fotografía, como Fernando Horcas, que será agente fotógrafo de la revista gráfica Andalucía Ilustrada y tendrá estudio de retrato al menos hasta los años 30. Sus paisanos Agustín Murillo y José Rodríguez Valbuena, también trabajan en Baena en esta década, ya que aparecen en el Indice de Actividades Económicas de la provincia de Córdoba del año 1921.
Unos años antes aparece en España la publicación Portfolio Fotográfico Español, unos prestigiosos cuadernillos creados en 1917 por el editor Alberto Martín en Barcelona. Esta edición distribuía unos modestos fascículos que recogían en imágenes las comarcas de todo el país y por supuesto las de Córdoba. La colección tuvo distintos formatos y se editó encuadernada, en álbumes sueltos e incluso una versión exclusivamente andaluza, que cómo no podía ser menos se titulaba Portfolio Fotográfico Andaluz.
La gran importancia de esta colección radica en que es la más temprana y extensa editada con fotografías de casi toda la provincia. Córdoba ocupa casi dos tomos y los pueblos aparecen agrupados por partidos judiciales. Además, la publicación se completa con unos datos básicos de geografía física, política y económica de cada comarca. Baena aparece con un cuadernillo propio en el que se reproducen 10 fotografías en las que son mayoría las tomas urbanas, destacando varias vistas del Ayuntamiento, la plaza de la Constitución, la calle Mesones, el convento Madre de Dios y algunas vistas generales del pueblo junto a tomas de la bóveda de la capilla Nuestra Señora de Guadalupe o del altar mayor de Santa María la Mayor.
Por desgracia las imágenes no aparecen firmadas, aunque parece que esta editorial solía usar tanto a sus propios fotógrafos, que enviaba por todo el país, como a profesionales locales. Tampoco conocemos la fecha de realización exacta de las fotografías pero podrían haber sido tomadas cuatro o cinco años antes de su publicación.
De este periodo también existen varias colecciones de postales de Baena. Un formato fotográfico de gran éxito en todo el país y que generó a principios del siglo XX una auténtica moda por la colección de estas pequeñas cartulinas. Las postales de este periodo estaban impresas en tinta por el sistema de fototipia en blanco y negro. Entre las imágenes más reproducidas de Baena se encuentran El Llano, la plaza de la Fuente de Baena, el Coso o el Ayuntamiento.
En este periodo la fotografía se había convertido en una importante actividad lúdica gracias a la aparición de las emulsiones secas al gelatino bromuro a finales del siglo XIX, lo que unido a la fabricación de cámaras cada vez más sencillas de usar dispara el número de fotógrafos aficionados. De este tipo de fotografías son muchas las que se localizan de la Semana Santa de Baena con instantáneas de todo tipo que inmortalizan a los vecinos con sus galas de Judios, nazarenos o figuras bíblicas antes, durante o después de los desfiles procesionales.
Baena también será fotografiada en los años 20 y 30 por algunos de los mejores reporter gráficos de la prensa cordobesa como el gran Santos, quien se trasladará desde Córdoba para cubrir con sus instantáneas algunas de las noticias de la localidad. Como el suceso publicado en las páginas del diario ABC en 1932, cuando un cortijo se derrumbo con 60 jornaleros en su interior y en el que fallecieron 3 personas, o unos años antes en el diario barcelonés La Vanguardia donde publica en 1929 la inauguración de la nueva Plaza del Mercado.
Ya para finalizar y en relación con la Guerra Civil, merece destacar la fototeca de la Universidad de Sevilla que custodia unas descriptivas imágenes de los daños causados por los bombardeos del año 1937 en el convento Madre de Dios y que fueron realizadas por el fotógrafo Antonio Sancho para documentar el estado del edificio para su futura reconstrucción”.

ENLACE DEL CUADERNO:
http://issuu.com/saltacharcos/docs/baena_tras_el_objetivo

Baena tras el objetivo

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