MI OCASO

Viajo, todavía alegre, al ocaso de mi mismo
al gozo de mi infancia con sus juegos alegres,
con su jubileo en verano.

Canta el Marbella a mi paso por su azuda,
disfrazado de verdad inmaculada.

Es viaje al límite inicial de mi vida
y lo hago con la obediencia de niño educado,
respirando el aire de la peña de san Marcos
donde el pájaro del aire anida.

No hubo orfandad en mi niñez a la que viajo.
Solo voz materna hubo y mi escritura
sobre pizarra por la tiza blanqueada.
No hubo dolor en mi infancia
sino muchas sílabas de juegos y alabanzas
que mi memoria graba.

Lo que en Baena fui mucho me agrada.
Ayudó a mi camino en esta vida cuyo ocaso
silenciosamente se aproxima.

José Javier Rodríguez Alcaide
Catedrático Emérito de la Universidad de Córdoba
23 de Enero de 2017JJRA 1ª comunion

ASAMBLEA GENERAL

FECHA DEFINITIVA Y ORDEN DEL DÍA DE LA ASAMBLEA GENERAL GRUPO CULTURAL AMADOR DE LOS RÍOS DEL 12 DE FEBRERO DE 2017

Orden del Día:
1. Lectura del acta anterior.
2. Estado de cuentas.
3. Memoria 2016.
4. Mantenimiento de la cuota para 2017.
5. Propuesta de renovación de la Junta Directiva y convocatoria de elecciones para el 12 de marzo de 2017.
6. Ruegos y preguntas.

Baena, 24 de enero de 2017
Marivi Ruiz de Prado, secretaria del Grupo Cultural

DATOS DE LA ASAMBLEA GENERAL
Lugar: Sede del Grupo Cultural Amador de los Ríos (Casa de la Cultura).
Día: 12 de febrero de 2017 (Domingo)
Hora: 12.00 horas (primera convocatoria) y 12.15 (segunda convocatoria).

Asamblea 2017

VUELVO PARA PRESENTAR UN LIBRO

VUELVO PARA PRESENTAR UN LIBRO (*)
Volver a mi pueblo es relámpago de recuerdos luminosos.
Sus calles reciben en cascada los blancos de sus casas
que me miran sin contar el tiempo transcurrido.Volver a Baena es habitar las luces de mis patios
donde aprendí a montar en bicicleta que llenaba mi corazón
de promesas.Volver a mi pueblo es contemplar en vano mi casa desnudada,
mi niñez en calma, mis juegos de niño sin locuras.
Es habitar en mi edad feliz,
la del tambor de caña, la pelota de trapo,
la del miedo al subir a la torre
para tocar la campana.

Vuelvo para presentar un libro en una calle empedrada,
a unos años que encienden la calma de mi niñez
templada.

Vuelvo para proclamar que no olvido la lenta voz de mi padre
acantilada, que me enseñó la historia de este pueblo
de cúpula quebrada, de piedras que hablan,
entonces ocultas,
hoy, afloradas.

José Javier Rodríguez Alcaide
Hijo Predilecto de Baena
(*) «Momentos de la historia. Baena en el siglo XX» es el libro escrito por Francisco Expósito. Se presentará el 11 de marzo.

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LAS ACACIAS DE FRENTE A MI CASA

Eran dos frondosos árboles frente a mi casa cuando yo vivía en Baena en Puerta Córdoba número dos. Un paredón me separaba de ellas. Daban bellas sombras y como su nombre indica eran árboles sin maldad y de bienaventuranza. Hace ya sesenta y siete años que salí de Baena y dejé de ocultarme para jugar al escondite tras sus gruesos y firmes troncos. Muchas cosas se han borrado de mi memoria pero no esas dos acacias.
Aquella vivienda no debía ser tan sólida porque se le han caído las dos habitaciones que hacían de biblioteca-sala y zaguán de la casa. Otras edificaciones, como las de Santos y Cristobalina, eran viejas y sólidas porque fueron edificadas para que duraran.
No será nada fácil derrumbarlas. 
Me hubiera gustado estar presente cuando echaron a tierra aquellas dos acacias.
¡Estoy seguro que sus raíces le dieron a los taladores mucho que hacer!
Porque aquellos árboles eran viejos y estaban enraizados por debajo del paredón.
¡Cuántas cosas e historias hubieron podido contar de la vida del barrio aquellas dos acacias! Pero sus raíces se empeñaron en meterse con el paredón y molestaban cuando aquella zona quería modernizar su empedrada. Molestaban a los coches y había que derribarlos no por viejos sino para hacerle feliz la vida a los vecinos. Mi tiempo era pedestre o ciclista pero raramente automovilista. Dicen que ahora vivimos más que antes gracias a la radio, la tele y el coche de modo que las acacias envejecen en relación a nosotros prematuramente. Cuando hace tres años me planté ante mi antigua casa me pareció que, además de talar hasta las raíces aquellas dos acacias, de mi vivienda me hubieran desahuciado. Una marea creciente de recuerdos emergió de las capas más profundas de mi memoria. De esos tristes pensamientos hice testigo a Manolo Albendín Pedrajas. ¿Era ilusión o podía esconderme realmente todavía tras del grueso tronco de las dos acacias?
De aquellos juegos de niños hacía ya más de sesenta y cinco años y me pareció que pudieron ser ayer mismo mis añagazas.José Javier Rodríguez Alcaide
Hijo Predilecto de Baena

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