EL CAMPO DE BAENA, DE JOSÉ JAVIER RODRÍGUEZ ALCAIDE (*)

Delante de la casilla de su huerta estaba Domingo Ortiz, sentado al abrigo del viento en su silla de anea, descortezando mimbres. El Marbella, pasado el Tinte, hacía correr sus aguas irritado por el viento hacia el Calabazar. Domingo, acurrucado ante la puerta, se ponía al abrigo tras los tallos de los mimbres. El viento mecía los nidos de gorriones, escondidos entre los juncos, que estaban hechos de la borra de los álamos cuando están en flor.
Yo recuerdo a Domingo Ortiz, mi vecino, haciendo los machos de su huerta, binando sus lechugas y también desmochando los alcauciles. Era un hombre que sabía arar con su mulo y respetar a sus vecinos. Volvía al pueblo cuesta arriba desde las huertas hasta su casa en Puerta Córdoba y traía garbas de yerbas para alimentar a sus acémilas y a sus conejos. Nunca vi a Domingo triste, descolorido y huraño; andaba de modo templado y reposado al paso de su mulo.
Me gustaban las huertas en el tiempo en que las cosechas entran en sazón, como cuando por San Juan empezaban a movilizarse cuadrillas de segadores morenos con sombrero y cara tapada. Bajaban a las mieses de dos en dos con la hoz en bandolera y sus cuerdas para atar las gavillas.
¡Qué trigos tan hermosos y qué trigales tan espesos de caña larga! Yo disfrutaba viéndolos ondear enrojecidos de amapolas, al compás del viento. Un año, recuerdo, que no había suficientes hoces para tanta siega. Y una tarde el encuentro de Domingo Ortiz con los segadores comenzó con el desgranar de espigas en el umbral de su casilla y con el resplandor del sol en la plata de la hoz que quedaba en la piedra. La mesa estaba limpia como una hoja de avena y Domingo puso berenjenas a la parrilla y rodajas de cebollas frescas a la lumbre de las ascuas de la hoguera. Llegada la tarde, empezaron a quemar una fajina de ramas de olivo que aún quedaban secas sin haber sido comida para las cabras de Miguel, mi otro vecino.
La vida de Domingo Ortiz era paciente y sobria, ufana y alegre; encorvado sin ser muy viejo, siempre subía de la huerta con el mulo cargado de podas de olivo. Para él el pan enmohecido anunciaba una primavera húmeda y las tinieblas de junio presagiaban sequías ruinosas en la cosecha siguiente y cuando llovía por la Candelaria avizoraba abundante cosecha.
Disfruté viendo a Domingo uncir el arado romano a su mulo nervudo; contemplé cómo se desmenuzaba silenciosamente la tierra de la huerta y como el mulo seguía el surco sin parar hasta el final de la tabla. El mulo arrastraba el arado con el hocico bajado hasta la tierra y con el cuello extendido como cuando se tensa un arco. Nunca el mulo se torcía bajo la dirección de mi amigo el hortelano. Cuando Domingo finalizó su tarea se dedicó a coger tallos de juncia y a podar ramas de olivo.
Domingo empezaba su jornada muchas veces antes del alba y la luna lo ha visto más de una vez encorvado sobre el surco en el invierno; pues la huerta no da nada si su tierra no se golpea palmo a palmo. Y por San Juan la gran llamarada de secas ramas de olivo saltaba en chispas al aire durante todo el tiempo y yo saltaba a la farándola volando entre el chisporroteo de las ramas secas. Recordaré siempre el crujido de los ramones de olivo y las hoces fuera de sus vainas y la verbena sobre la hoguera, el día de la Candelaria.

(*) José Javier Rodríguez Alcaide es catedrático emérito de la Universidad de Córdoba

NOTA: El texto se ilustra con una imagen de las huertas de Baena, en el paso del Marbella por la zona del Tinte.

El campo de Baena

MANUEL HORCAS, 15 AÑOS DE CRONISTA OFICIAL DE BAENA

Un año después de que falleciera Juan Antonio Bailén, el Ayuntamiento nombraba el 31 de marzo de 1998 a Manuel Horcas Gálvez nuevo cronista oficial de Baena, con lo que se reconocía su investigación de la historia de la localidad tras publicar numerosos artículos y tras editar su obra ‘Baena en el siglo XIX. La crisis del Antiguo Régimen’ (1990). Posteriormente, en 2001, recopiló la biografía del gobernante Joaquín del Pino. En una entrevista del periódico ‘Cancionero’ en el mes de mayo de 1998, el historiador baenense aseguraba: “Mi trabajo será aportar datos para ir escribiendo la historia de nuestro pueblo”. Manuel Horcas afirmaba entonces que la historia de Baena tuvo en Valverde y Perales uno de sus grandes divulgadores e investigadores. Su reflexión, entonces, no podía ser más certera: “Baena ha tenido en su pasado cosas buenas y malas. Deberíamos aprender de lo que ha caracterizado a los baenenses del pasado, que han sido pioneros en muchos aspectos desde la Reconquista; el apego a nuestra tierra, a nuestras tradiciones”.
Quince años después, el trabajo investigador de Manuel Horcas ha continuado, publicando sus descubrimientos y disertando sobre la historia de Baena en numerosas conferencias.
La fotografía es de Mariluz Ariza y corresponde a un acto organizado por el Grupo Cultural Amador de los Ríos en abril de 2010 para conmemorar el quinto centenario del convento de Madre de Dios.
Comentario: F. Expósito.

Manuel Horcas

RUTA DE VALVERDE Y PERALES

Miembros del Grupo Cultural Amador de los Ríos participaron ayer en la ruta que se está organizando para celebrar el centenario del fallecimiento de Francisco Valverde y Perales. A iniciativa del Centro de Documentación Juan Alfonso de Baena, el acto contó con la inestimable aportación de Mari Carmen, que nos introdujo en la vida del ilustre historiador baenense, pero también en los lugares relacionados con la biografía de Valverde y Perales y de algunas de sus leyendas. El recorrido se inició en la plaza Francisco Valverde y Perales, donde se encuentra la casa en la que nació y la estatua que lo recuerda, y continuó por otras calles del casco antiguo, hasta llegar al arco de Consolación y seguir por la Almedina, la iglesia de Santa María la Mayor, el convento de Madre de Dios y la exposición de Valverde y Perales en la Casa de la Tercia. En el convento de Madre de Dios pudimos disfrutar de los encantos de su iglesia y firmar en el libro de visitas, reivindicando la declaración de Madre de Dios como Bien de Interés Cultural (BIC) para incrementar su protección y conservación. Un recorrido muy interesante que hay que mantener entre los atractivos temáticos de Baena.

Ruta Valverde y P Grupo

LIBROS DE BAENENSES (IV). FERNANDO VÁZQUEZ OCAÑA

La publicación en el año 2007 del libro ‘Pasión y muerte de la Segunda República española’ recuperó para la historiografía un breve volumen del periodista Fernando Vázquez Ocaña que escribió en 1940. El libro, que lo escribió el periodista baenense en París, fue reeditado por Cátedra del Exilio, bajo la edición de Aurelio Martín. El texto es un interesante análisis de la Segunda República y la posterior Guerra Civil desde el punto de vista de una persona que estuvo en primera línea al ser el portavoz del Gobierno de Juan Negrín. Esta publicación descubre a un intelectual crítico con los militares, con la Iglesia, pero también con algunos miembros de su partido, con comunistas y anarquistas, con las dictaduras fascistas y de Stalin. Desgarrado, desde París, escribirá: “La tragedia de mi patria española la tengo escrita con sangre en el fondo de mi ser. Yo me creo un español característico, de la generación ilusionada que en la primavera de 1931 votó por primera vez en su vida, dándole a este acto quiritario, que se producía después de siete años de dictadura militar, un sentido severo de patriotismo. Soñé y trabajé mucho, al igual que lo más joven y más fuerte de mi país, para restaurar con nuevos materiales el valor eterno de la españolidad…”. Sin embargo, como reconocería, “todo se lo llevó la tempestad. Y la víctima más dolorosa es España, que nada quería ni nada necesitaba, fuera de su adecuación a una República sobrevenida nacionalmente al periclitar una dinastía y un periodo político lleno de desastres, de imprevisiones y de improvisaciones…”.
Comentario: Francisco Expósito.

Pasion y muerte II Republica

PREMIO PARA LA BIBLIOTECA DE BAENA

La biblioteca municipal de Baena «Valverde y Perales» ha sido una de las seis de Córdoba que han conseguido un premio en el decimoquinto concurso María Moliner de animación de lectura, en la categoría de municipios de menos de 50.000 habitantes. El Ministerio de Educación ha premiado el proyecto que lleva por título «A cada libro su lector, a cada lector su libro”. Este proyecto se ha dirigido a adultos y jóvenes con el objetivo de ayudar a fomentar y promover el deseo por la lectura sin discriminación alguna.
Este reconocimiento está dotado con la entrega de 200 libros. La biblioteca de Baena cuenta con unos fondos de 23.522 libros catalogados de manera informatizada, a los que se unen otros tres mil que también serán catalogados.
Junto a la biblioteca de Baena también han sido reconocidas en la provincia las de Alcaracejos, El Carpio, Fuente Obejuna, Montalbán y Montoro.

Biblioteca

BAENA RECUERDA A LOYOLA DE PALACIO

La cofradía de Amigos del Olivo de Baena rendirá homenaje póstumo a la exministra de Agricultura Loyola de Palacio, que hizo una gran defensa del aceite de oliva durante la reforma de la OCM del aceite, siendo comisario de Agricultura Franz Fischler. Loyola de Palacio mantuvo una estrecha relación con Baena y contribuyó a difundir los aceites de la localidad en varias visitas que hizo. Por eso, el Grupo Cultural Amador de los Ríos aplaude este reconocimiento a una persona que luchó por un pilar fundamental de muchos municipios andaluces. El acto, que se celebrará el 11 de mayo, tendrá lugar en la cooperativa de Nuestra Señora de Guadalupe, cuyas antiguas instalaciones visitó Loyola acompañada de Fischler. Ese mismo día, la cofradía nombrará embajador de honor del aceite al seleccionador Vicente del Bosque.

A continuación, incluimos una crónica publicada en el Diario Córdoba en la que se recuerda la vinculación de Loyola de Palacio con Córdoba.

«LOYOLA DEJA UN SENTIDO RECUERDO EN CÓRDOBA
La ex ministra de Agricultura tenía grandes amigos en la ciudad y contribuyó a promocionar el aceite con sus habituales visitas.
F. EXPOSITO 15/12/2006
Aquel 1 de abril de 1997 la ministra de Agricultura, Loyola de Palacio, se convirtió en la cicerone del comisario europeo Franz Fischler por los campos de Córdoba y Jaén. Los olivareros estaban en pie de guerra porque temían que la reforma que auspiciaba la Comisión Europea pudiera acabar con la cultura y el desarrollo económico de más de trescientos municipios olivareros. La anécdota quedó en el recuerdo cuando el entonces consejero de Agricultura, Paulino Plata, ofreció una aceituna del árbol de Baena al orondo responsable del campo comunitario y éste, sin dudarlo, encontró el amargor de la oliva. Para no hacerle un feo, la ministra también mordisqueó la aceituna. Entonces ya se comprobó lo difícil que sería cambiar las opiniones de los burócratas comunitarios, pues se partía de un gran desconocimiento de la realidad productiva. Francisco Núñez de Prado, actual presidente de la denominación de origen, fue el anfitrión de, al menos, cuatro visitas a la almazara que tiene la familia en Baena. «Se comió la aceituna para dejar en buen lugar a Fischler», recuerda Núñez de Prado, que también vio cómo su hermano, Andrés, moría por un cáncer cuando parecía que lo había superado. En esa primavera, acompañado del ministro de Agricultura de Grecia, Loyola de Palacio inauguró el libro de honor de la denominación de origen.

Las visitas a Córdoba se hicieron habituales, sobre todo por los grandes amigos que tenía en la ciudad la que fuera también comisaria europea. En este círculo se encontraba el ex coordinador provincial de Asaja, Antonio Medina Perales, que llegó a pedir la dimisión de Loyola cuando era ministra y que después se convirtió en uno de sus más allegados. Un familiar del carismático líder agrario aseguraba ayer a este periódico que ha sentido mucho la muerte de Loyola.

Casi desde niña, el pintor Ginés Liébana se convirtió en uno de sus mejores amigos. «La conocí porque su madre, que pintaba, era mi amiga. Una mañana vinieron dos niñas a mi casa, Ana y Loyola, y me dijeron que su madre tenía mucha admiración por mi pintura y que querían conocerme», recordaba ayer a este periódico el creador de ángeles. Así fue como creció la amistad con Loyola, tras mucha convivencia en los días y las noches de Córdoba, disfrutando de lo artístico y lo pintoresco de la ciudad, del flamenco junto a Juan Peña en la Puerta de Almodóvar o de los patios. Manuel Garrido, presidente de la Asociación de Amigos de los Patios, la recibió en el patio de San Basilio, 50 en abril de 1998. «Venía con dolor de cabeza, pero unas copas de Montilla-Moriles se lo quitaron. Estuvimos desde las 11 de la noche hasta las tres y media de la madrugada y ella llegó a coger la guitarra y cantó para todos», decía Garrido.

Esa noche no pudo acompañarla José Antonio Linares, subdelegado del Gobierno entonces, aunque sí conocía la anécdota porque su mujer estuvo presente. «En su casa siempre había una botella de Montilla-Moriles», decía Linares, que sí la acompañó a Lucena con motivo del cincuenta aniversario de la coronación de la Virgen de Araceli y la celebración el 3 de mayo de 1998 de una solemne misa en la que también se encontraba el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves».

Cofradia amigos del olivo

LIBROS DE BAENENSES (III). ALFONSO TORRICO LOMEÑA

Editado por el Grupo Cultural Amador de los Ríos en el año 2011, ‘Baena durante la II República. Sus ayuntamientos’ es una documentada obra de Alfonso Torrico Lomeña. El volumen fue impreso inicialmente en una edición modesta, bajo el sello de la Sociedad Cultural Amigos del Arte en el año 2000 y recuperado por la asociación cultural, con el patrocinio de varias empresas y del Ayuntamiento de Baena, destinándose la recaudación de las ventas al Convento de Madre de Dios.
Como verá el lector, hojear sus páginas permite descubrir un magnífico trabajo de recopilación de los acontecimientos que marcaron los últimos días de la monarquía de Alfonso XIII, la proclamación de la II República y las corporaciones municipales de Baena. Ampliamente documentado, con un rigor extraordinario y un análisis muy equilibrado de la política, la sociedad, la economía o la cultura, el libro de Alfonso Torrico hay que considerarlo como una de las grandes publicaciones de la historia de Baena en el siglo XX. Torrico, como él indica en su introducción, recoge los protagonistas de la historia baenense en aquellos complicados años: “He querido saber quiénes fueron los hombres que asumieron la responsabilidad de formar aquellas corporaciones municipales, en momentos difíciles, con una sociedad cada vez más enfrentada, cuyos acuerdos, muchas veces, incidían en la convivencia ciudadana y que, desgraciadamente, al final de su mandato, por causas gestadas a nivel nacional y, obviamente fuera de sus competencias, terminó en guerra civil”.

Baena II republica

RUTA DE VALVERDE Y PERALES: 27 DE ABRIL

El Grupo Cultural Amador de los Ríos, bajo la organización del Centro de Documentación Juan Alfonso de Baena y el patrocinio del Ayuntamiento de Baena, invita a todas las personas que se quieran incorporar a participar en la Ruta de Valverde y Perales, que recorreremos el sábado 27 de abril, a partir de las 12.00 horas. La salida tendrá lugar desde la Plaza Francisco Valverde o Plaza Vieja. Todos los interesados sólo tienen que comunicarlo a través de esta página. Esperamos que las lluvias no aparezcan como sucedió en febrero, cuando tuvimos que suspender la actividad.
En la imagen, casa donde nació Valverde y Perales, en la Plaza Vieja, que lleva ahora su nombre.

Os dejamos una síntesis del recorrido:
LUGARES_CON_ILUSTRACIONES

Ruta Valverde y Perales

NUEVO BOLETÍN DEL GRUPO AMADOR DE LOS RÍOS

El boletín número 26 del Grupo Amador de los Ríos está dedicado a Alfonso Torrico Lomeña, con motivo del quinto aniversario de su fallecimiento.
Incluimos a continuación unas palabras de Alfonso Torrico tras ser nombrado Hijo Predilecto en 1973:

«Yo quisiera que mi voz agradecida llegara a todas aquellas personas que espontánea y generosamente se unieron para solicitar este nombramiento, para hacerles saber mi más profundo reconocimiento. Mi gratitud, igualmente a la comisión organizadora que de forma tan maravillosa ha hecho todo lo contrario a lo que yo hubiese deseado. A nuestro portavoz, ¡qué le voy a decir! El esfuerzo que tú has hecho para hablar, en esta noche, se corresponde con el esfuerzo que estoy haciendo para callar mi emoción.
Gracias, también, a la Sociedad del Círculo de la Amistad, que nos brindó la hospitalidad de su caseta.
A todos los amigos que se han tomado la molestia de venir desde lejos para acompañarme esta noche, muchas gracias.
Yo quisiera olvidar mañana lo que de vanidad puede tener este homenaje de hoy, para ser el que he sido siempre, porque como les decía a los Amigos del Arte cuando les agradecía su felicitación:
“Vuestra generosidad ha permitido que mi tambor suene hoy en local cerrado; dejarme tocar, al aire libre, con la turba, confundiéndome como un hijo más de Baena que quiere, y obligado está, sumar su redoble al de todos, para que suene más fuerte el nombre de nuestro querido pueblo”.
Gracias, muchas gracias».

boletin

MI VECINO, EL HORTELANO, de Rodríguez Alcaide

Mientras la arena de los días se deslizaba grano a grano por el reloj, que medía las horas, los hortelanos de la plaza vieja y de Puerta Córdoba se empeñaban en creer que su tiempo se detenía en el azud del Marbella ¿Qué es un día, qué es un año sin el azud y las huertas? En aquel tiempo de mi barrio nadie se daba cuenta de lo que tramaban en la naciente industria de los molinos de aceite, que podían ser la salvación de unos y la perdición de otros. En los años cincuenta, almas audaces y no acongojadas, emprendieron su marcha a Pont de Sue en el pirineo español; sabían que emigrar era ponerse a merced de los ídolos del progreso catalán pero desterrados de los olores calientes del aceite y alpechín molineros.
El hortelano, vecino de frente de mi casa, no tenía vocación de aventurero, porque tenía trabajo en su huerta a la que bajaba desde el final de Amador de los Ríos al Marbella, sea para el rábano y la col en invierno, o la lechuga y la patata en primavera. Este hortelano, cuando yo era niño, me pareció alto como un árbol, álamo negro, que daba sombra a mi casa. Mi amigo tomaba el burro, tras desayunar un café con aguardiente, y salía a la tenue luz del amanecer; yo oía el tintineo de la campanilla de la acémila al pasar, cuesta abajo, por el empedrado de mi calle y me preguntaba cómo el diablo no tenía ánimos de insultarle por salir a faenar de mañana y tan temprano.
Un día bajé con él a cosechar patatas en primavera. Con las piernas abiertas, Domingo, levantaba la azada entre sus manos y con mi asombro la dejaba caer con terrible fuerza alrededor del macho en que se enraizaba la patatera; me maravillaba como escarbaba el limo filamentoso e iba dejando las patatas al borde de la zanja abierta; tieso y acompasado azada tras azada, dejaba a un lado la azada patatera y blandía la herramienta con la misma unción que un sacerdote eleva el cáliz al cielo o un herrero su martillo en el fuego. El surco quedaba hecho y el macho para la nueva siembra.
Recuerdo el húmedo olor de la tierra, el humo cubriendo el frescor de las patatas y la buena tortilla que mi madre me iba a hacer con el aceite de oliva y los huevos frescos del corral del patio trasero de mi casa. Domingo me llenó de patatas una pequeña talega y él completó dos sacos de yute que cargó sobre los lomos de su acémila. Subimos el burro, Domingo y yo, de las huertas; arrancamos los pellos de arcilla que se habían pegado en los talones. Domingo en su huerta era el universo cristiano de la paciencia, deshojando los días desde su casa a la huerta y viceversa, siempre ligado a las hortalizas de su tierra. El sábado se afeitaba en la barbería de Pablo y el domingo se perdía Domingo rezando entre la naturaleza.

José Javier Rodríguez Alcaide.

(*) La imagen corresponde a una huerta de Castro, en el año 2004.

Mi vecino el hortelano

LECTURA ININTERRUMPIDA DE VALVERDE Y PERALES

Con motivo del Día Internacional del Libro, y coincidiendo con el centenario del fallecimiento de Francisco Valverde y Perales, hoy se está celebrando en el colegio Valverde y Perales una lectura ininterrumpida de la ‘Historia de la Villa de Baena’, organizada por el Centro de Documentación Juan Alfonso de Baena y la participación de los distintos centros de la localidad.
La lectura se inició a las 9.30 horas y se prevé finalizar sobre las 14.00 horas. Intervendrán, por orden de participación, los siguientes centros: CEIP Juan Alfonso de Baena, IES Luis Carrillo de Sotomayor, Colegio Espíritu Santo, SAFA-La Milagrosa, SAFA, CEIP Virrey del Pino y CEIP Valverde y Perales. Cada alumno leerá dos minutos, de modo que cada centro escolar, que participará con 15 alumnos, estará leyendo media hora y otros 15 alumnos irán de acompañantes.
El Grupo Cultural Amador de los Ríos se une a esta gran iniciativa que une a todos los baenenses, a través de la juventud, con la obra del ilustre historiador.

Historia villa Baena

UNA CALLE PARA ALFONSO TORRICO LOMEÑA

El Grupo Cultural Amador de los Ríos entregó el 29 de abril de 2011 en el registro del Ayuntamiento de Baena un escrito, acompañado de 1.125 firmas de adhesión, en el que solicitaba que se rotulase una calle que recordara la memoria de Alfonso Torrico Lomeña. Casi dos años después y cuando se va a cumplir el quinto aniversario del fallecimiento del Hijo Predilecto de Baena, aún no se ha producido confirmación definitiva de que se vaya a adoptar este acuerdo. Esta asociación cultural está recibiendo solicitudes de información de numerosas personas preguntando por lo que ha sucedido con las firmas que se presentaron y si se va a proceder o no a la rotulación, ante lo que el Grupo Cultural sólo puede responder que es una decisión de Alcaldía. La única información que hemos recibido en estos dos años es que se estaba pendiente de un desarrollo urbanístico para ubicar la calle en la zona más moderna de la localidad. En el documento de petición que se presentó hace dos años se remarcaba que el Grupo Cultural había aprobado en su asamblea general del 28 de diciembre de 2008 iniciar la recogida de firmas para que se rotulara una calle que reconociera la trayectoria de Alfonso Torrico Lomeña. La asociación recordaba que el 29 de octubre de 1973 el Ayuntamiento acordó su nombramiento como hijo predilecto por sus esfuerzos en respaldar muchas demandas de la localidad y promocionar laboralmente a numerosos paisanos.
Este baenense, que había nacido en 1927 y falleció el 27 de abril de 2008, fue calificado entonces como un “hombre sencillo, leal, sincero, cordial, con extraordinario don de gentes y gran capacidad de relación, siempre estuvo, con absoluto desprendimiento, (…), al servicio de Baena, y de los baenenses…”. El Grupo Amador de los Ríos ha venido trabajando desde hace cinco años en las gestiones para que se rotulara la calle que recordase la figura de una persona que contribuyó a la reversión al Ayuntamiento de una parcela de más de 10.000 metros cuadrados de terreno, donde se construyeron cien viviendas. Además, su influencia familiar ayudó a que se construyera en Baena el colegio de enseñanza media del Espíritu Santo. A estas iniciativas se unieron las gestiones con la Diputación de Córdoba para la repoblación de las laderas de Baena y su “permanente” colaboración con la localidad. Junto a estas iniciativas, el Grupo Cultural destaca su calidad humana, su sencillez, modestia y compromiso con Baena. Precisamente, la asociación cultural presentó el libro Baena durante la Segunda República. Sus Ayuntamientos, escrito por Torrico Lomeña y que es la publicación “más completa sobre este periodo histórico”. El Grupo Amador de los Ríos, de acuerdo con la familia de Alfonso Torrico Lomeña, destinó todos los ingresos al convento de Madre de Díos.
Transcurrido todo este tiempo, el Grupo Cultural Amador de los Ríos sólo puede agradecer el apoyo y el interés que han mostrado centenares de baenenses para que se rotulara una calle que recordara al Hijo Predilecto de Baena. A todos mostramos nuestra gratitud por el respaldo mostrado.

Alfonso Torrico