ASAMBLEA GENERAL

PROPUESTA ORDEN DEL DÍA ASAMBLEA GENERAL GRUPO CULTURAL AMADOR DE LOS RÍOS DEL 5 DE FEBRERO DE 2017

Orden del Día:
1. Lectura del acta anterior.
2. Estado de cuentas.
3. Memoria 2016.
4. Mantenimiento de la cuota para 2017.
5. Programa de actividades para 2017.
6. Propuesta de renovación de la Junta Directiva.
7. Ruegos y preguntas.

ASAMBLEA GENERAL
Lugar: Sede del Grupo Cultural Amador de los Ríos (Casa de la Cultura).
Día: 5 de febrero de 2017 (Domingo)
Hora: 12.00 horas (primera convocatoria) y 12.15 (segunda convocatoria).

Asamblea 2017

VUELVO PARA PRESENTAR UN LIBRO

VUELVO PARA PRESENTAR UN LIBRO (*)
Volver a mi pueblo es relámpago de recuerdos luminosos.
Sus calles reciben en cascada los blancos de sus casas
que me miran sin contar el tiempo transcurrido.Volver a Baena es habitar las luces de mis patios
donde aprendí a montar en bicicleta que llenaba mi corazón
de promesas.Volver a mi pueblo es contemplar en vano mi casa desnudada,
mi niñez en calma, mis juegos de niño sin locuras.
Es habitar en mi edad feliz,
la del tambor de caña, la pelota de trapo,
la del miedo al subir a la torre
para tocar la campana.

Vuelvo para presentar un libro en una calle empedrada,
a unos años que encienden la calma de mi niñez
templada.

Vuelvo para proclamar que no olvido la lenta voz de mi padre
acantilada, que me enseñó la historia de este pueblo
de cúpula quebrada, de piedras que hablan,
entonces ocultas,
hoy, afloradas.

José Javier Rodríguez Alcaide
Hijo Predilecto de Baena
(*) “Momentos de la historia. Baena en el siglo XX” es el libro escrito por Francisco Expósito. Se presentará el 11 de marzo.

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LAS ACACIAS DE FRENTE A MI CASA

Eran dos frondosos árboles frente a mi casa cuando yo vivía en Baena en Puerta Córdoba número dos. Un paredón me separaba de ellas. Daban bellas sombras y como su nombre indica eran árboles sin maldad y de bienaventuranza. Hace ya sesenta y siete años que salí de Baena y dejé de ocultarme para jugar al escondite tras sus gruesos y firmes troncos. Muchas cosas se han borrado de mi memoria pero no esas dos acacias.
Aquella vivienda no debía ser tan sólida porque se le han caído las dos habitaciones que hacían de biblioteca-sala y zaguán de la casa. Otras edificaciones, como las de Santos y Cristobalina, eran viejas y sólidas porque fueron edificadas para que duraran.
No será nada fácil derrumbarlas. 
Me hubiera gustado estar presente cuando echaron a tierra aquellas dos acacias.
¡Estoy seguro que sus raíces le dieron a los taladores mucho que hacer!
Porque aquellos árboles eran viejos y estaban enraizados por debajo del paredón.
¡Cuántas cosas e historias hubieron podido contar de la vida del barrio aquellas dos acacias! Pero sus raíces se empeñaron en meterse con el paredón y molestaban cuando aquella zona quería modernizar su empedrada. Molestaban a los coches y había que derribarlos no por viejos sino para hacerle feliz la vida a los vecinos. Mi tiempo era pedestre o ciclista pero raramente automovilista. Dicen que ahora vivimos más que antes gracias a la radio, la tele y el coche de modo que las acacias envejecen en relación a nosotros prematuramente. Cuando hace tres años me planté ante mi antigua casa me pareció que, además de talar hasta las raíces aquellas dos acacias, de mi vivienda me hubieran desahuciado. Una marea creciente de recuerdos emergió de las capas más profundas de mi memoria. De esos tristes pensamientos hice testigo a Manolo Albendín Pedrajas. ¿Era ilusión o podía esconderme realmente todavía tras del grueso tronco de las dos acacias?
De aquellos juegos de niños hacía ya más de sesenta y cinco años y me pareció que pudieron ser ayer mismo mis añagazas.José Javier Rodríguez Alcaide
Hijo Predilecto de Baena

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LA LIBÉLULA DE PACO ARIZA

Celeste aleteo de jilguero
con tu débil ala transparente
como cristal de metal silente
como silencio de cristal certero.

Diseño en espacio sumergido
que lanzas al aire tu vuelo
sin sentido
vuelas en cielo desconocido
tu cuerpo, tu alma sin juicio.

Las manos ,que te crean, estallan en Baena
sobre el Guádajoz que se levanta y suena,
trabajan en silencio en río adormecido
para que tú,libélula,aletees cual ser vivo.

José Javier Rodríguez Alcaide

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PRESENTACIÓN REVISTA

El 26 de noviembre de 2016, tuvo lugar en la librería La República de las Letras, la presentación de la revista Sopa de Ornitorrinco.

Los coordinadores del nº 4 de esta revista: Rafael Cerrejón y Esperanza  Barrios, expusieron los orígenes y la trayectoria de la misma,  posteriormente  presentaron  el contenido literario y artístico de este número, así como  a todas las personas que habían intervenido.

Esperanza Barrios, presentó al pintor Pepe Cañete, que ha sido el ilustrador de este número, que resaltó, ” Este cuadro formó parte de la exposición del año 2007, que mostré en la Galería Góngora de Córdoba. Tengo un especial recuerdo a esta obra, que fue pintada en una época en la que mantuve mucha relación con los poetas cordobeses”

Posteriormente Rafael Cerrejón, fue nombrando a cada uno de los poetas que habían participado en la revista y fueron recitando sus poemas, donde el público asistente, la sala completamente llena, mostró en todo momento su interés y sensibilidad ante las lecturas de cada uno de los  poetas.

Una vez terminado el acto en la sala de exposiciones y presentaciones, se hizo un recorrido por la librería donde se percibía de inmediato el cuidado en la colocación de los libros con estanterias y soportes llenos de creatividad, el piano,..todo iba penetrando e .inundando los sentidos para recrearse y perderse en este singular recinto.Continuó y finalizó este sencillo acto con el contacto directo entre los asistentes y  los poetas bebiendo una copa de vino.

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EL ANFITEATRO

Estaba sobre Torreparedones y solo pretendía investigar un mundo que aún no conocía. Sabía lo que decían las piedras que iban apareciendo tras las cortinas de tierra arcillosa. Necesitaba averiguar lo que pensaban y deseaban quienes allí habían vivido, lo que les importaba. Quería conocerlo todo, los límites de Ituci Virtus Julia, que daban sombra a sus cuadernos de investigación. Luchas y muertes, batallas y destrucción.

Quería saber por dónde estaban las huellas del carro en la tierra. Se decía: “No tiene sentido encontrar piedras sin darle sentido a sus vidas”. “Quizás no en su conjunto ni en lo definitivo, pero sí, al menos, a una parte de aquellos testigos”.

Hacia el Este se observaba Alcaudete y hacia el Oeste se apretaban las señales de la expansión de Ituci. Tras las imágenes detectoras tuvo la ilusión de estar ante edificio desconocido, ante un anfiteatro con sus luces de aceite apagadas, mientras la suerte de los gladiadores, callada pero para él despierta, se movía bajo las incipientes estrellas.

Se aposentó cerca del templo y contempló cómo los itucitanos se hacían más numerosos, más destacados y descendían desde lo alto hacia el espectáculo vociferantes. Había puertas de mármol y sobre las cabezas de aquella multitud alzábanse estandartes nerviosos y basculantes. Hasta el Foro llegaba el griterío.

El arqueólogo descendió con ellos y se dejó arrastrar por la multitud que lo absorbió como hace el río Guadajoz cuando cae una gota de agua sobre su lecho. Sonaba dinero a las puertas del anfiteatro, ofrecido para ver el espectáculo.

Dios se había marchado de Ituci pero vinieron los arqueólogos como profetas para arrancar a Torreparedones su sabiduría y a devolverle su futuro.

Prefirió quedar a las puertas del edificio, porque nunca sabe el arqueólogo cuando entra lo que va a hallar pero en Torreparedones cuando sale sabe que ha ganado la Historia.

De repente para tranquilizarse sintió la necesidad de ver el río en cuyas aguas duermen las estrellas.

Pensó que el éxito de descubrir las piedras del anfiteatro no podía ser la meta final. Debía esperar a que la aguja magnética empezase a oscilar para verificar que allí había metales de gladiadores. Veía relucir los cascos de algunos luchadores y comenzó a escuchar ladridos de perros guardianes de aquel lugar.

Tomó conciencia de seguir sentado junto al templo. Juntó sus manos inactivas entre las rodillas; el aire era todavía cálido y olía a juncos del río. El cielo era claro y tenía la suavidad de las seda. Estaba allí sentado como olivarero que contempla el olivar, escuchando sus señales, en los límites de su propiedad. Aquella imagen era propiedad ajena.

Se acerca la noche, sintió frío, se levantó e imaginó que el anfiteatro era un convidado del Salsum. Y dijo para sí : “¿será un convidado solo de piedra?”.

José Javier Rodríguez Alcaide
Dedicado a los arqueólogos que trabajan en Torreparedones.

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  Fotografía: Tres esculturas localizadas en Torreparedones, que han sido recientemente restauradas.

CONFERENCIA SOBRE AMADOR DE LOS RÍOS

Con motivo del Bicentenario del nacimiento de José Amador de los Ríos, mañana (17 de noviembre) se impartirá una conferencia para rememorar su importancia para la cultura. Bajo el título de “Amador de los Ríos y el reconocimiento de los judíos”, la profesora María José Cano, catedrática de Estudios Hebreos y Judaicos de la Universidad de Granada, abordará la trascendencia del ilustre polígrafo baenense. Tendrá lugar en la Casa de la Cultura de Baena, a partir de las 20.00 horas.
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FANTASÍA AGRADABLE

Por José Javier RODRÍGUEZ ALCAIDE (*)

Desde el Guadajoz asciendo a Torreparedones; un viento leve y caliente viene a mi encuentro no agradeciéndolo mi cuerpo. Las líneas de la campiña son nítidas, los ocres campos luminosos ,los linderos ordenados y el cielo muy redondo y azul claro. Los colores varían de loma en loma, del llano al valle y las ruinas romanas sobre las que camino me parecen familiares y entonan con olivos y besanas.
Me pareció haber alcanzado Torreparedones guiado o por Julio Cesar o por Tiberio porque aquel,como los Pompeyo, conocía la geografía del Salsum y la de Ituci Virtus Julia. Algunos de los de esta villa hubieran querido que ganaran los Pompeyo pero no sucedió así,de modo que los adversarios, tras arruinar a Córdoba, debieron reputarlo de falso, insidioso,pobre de genio y afortunado.
En Baena no se manifiestan estúpidos rencores contra Julio Cesar ni contra Tiberio ni tampoco vanidades al descubrirse en Torreparedones la ciudad de Ituci sino un sentimiento familiar, profundo y verdadero,de complacencia por haber ganado Roma y haberse instalado secularmente aquí, pues para mi pueblo Roma lo es todo y Cesar un romano que venció a los Pompeyo.
Arriba desde el otero imagino retrospectivamente sus asedios,luchas sangrientas, la fuga y matanzas de pompeyos, la rendición de Ategua y mi corazón tumultuoso contempla la canícula , que emerge desde el Guadajoz, y alegre porque ahora no hay arcos ni flechas ni lucha. Soñé a Cesar subiendo hacia Ituci con sus cohortes, envuelto en manto de púrpura. Soñé que Roma vivía aquí y que sus gentes adquirieron gustos y acentos del Lacio y que en Ituci la locura de los dioses y la cordura de los hombres se daban la mano.
Me dije: “Volveré dentro de dos mil años y veré de nuevo la estatua de Tiberio”.
¿Dormiría algunas noches en Ituci Julio Cesar?
Mis deseos fueron los de sentarme en el Foro pero el sol apremiaba mi calva y observar si cerca del promontorio entrenaba algún gladiador. Del Foro a la Curia hay que dar sólo unos pasos,sagrario de tradiciones romanas, y al Templo donde quizás entronizaron a Tiberio. Fantasía sin duda pero fantasía agradable. Cuando tu ,lector, visites Ituci jamás pensarás que estoy fantaseando,porque en ningún otro lugar pueden permanecer tan vivos Cesar o Tiberio como en Torreparedones. Vivos como emperadores que respiran, se mueven, piensan, hablan y guerrean, como si pasearan por el Foro, visitaran la Curia y planearan sus destinos. Porque un baenense en Torreparedones se coloca tan cerca de Roma como lo puedan hacer los historiadores de la Universidad de Córdoba.
Puedo imaginar a Cesar luchando contra los Pompeyo,aunque por aquí no apareciera, asediar Ategua, marchar por bosques alrededor del Salsum y avanzar a caballo,espléndido y orgulloso. Yo, desde esta Ituci, lo sueño más que hombre un dios flamígero que fulmina al enemigo desde sus ojos inflamados de púrpura y que vence al tercer toque de trompa en Ategua.
No es Ituci una villa llena de misterios y contradicciones como creen sus arqueólogos sino una retaguardia donde reposa el pálido y orgulloso Cesar ,guardián del Salsum, tras descabalgar sin estribos de su caballo antes de que colocaran en su frente la cinta sagrada de Pontifex Máximo, sin oler a bálsamo sino a arcilla mezclada con sangre y recubierto de imprecaciones.
Aquí en Ituci sueño que, tras vencer a los Pompeyo, se dedicó a purificar la República desde la sinceridad y la firmeza.
¿Qué acento, el de Cesar, lo diferenciaba del de los itucitanos? ¿Y el de Escipión el Africano sería diferente tantos años antes del de Cesar?
No deben criticar mis paisanos el que mire a Torreparedones con los ojos de la fantasía ni que imagine la terma, templo, curia, foro vivo,tabernas, macellum, estatuas de nobles gestos y palabras de paz y justicia, dialectos conocidos y voces estentóreas. Que imagine legionarios fornidos, oscuros de piel, de rostros duros, hombros anchos, paso lento y pesado voceando lenguaje castrense, tremendos en las batallas.
Y,luego, tras la victoria ,vea a esos legionarios colonizar el valle del Salsum, haciendo surcos e hileras de viñas, vendimiar,discutir sobre climas y vientos, amontonar trigo en los silos y recoger aceitunas porque antes de legionarios ya eran campesinos.
Hoy día -me dije- nosotros somos aquellos itucitanos, convertidos en baenenses y en la Tercia huele a fragmentos de aquella época y se contemplan estatuas que se esculpieron en aquel otero. Baena, mi pueblo, se siente orgullosa del Foro, Curia, Templo Terma, columnas, arcos que se insinúan de preciosos mármoles, osamenta de Ituci Virtus Julia.
Sentado en el otero de Torreparedones observo y fantaseo con sus casas en cuyas ventanas se asoman cabezas de itucitanos, adornadas de tiestos de terracota, coloreados de flores recién regadas con agua de la Fuente Romana. Los veo a sus vecinos aglomerados en el Foro,caldeados por este sol que me quema y a algunos buscando las sombras de los arcos del templo.
Torreparedones es lugar de meditación porque Roma aquí se va haciendo cada día cuerpo vivo en tanto yo disfruto de la inmensa quietud que imponen las figuras esculpidas en el foro y gastadas por el tiempo.

(*) Hijo Predilecto de Baena.

Fotografía: Manuel Priego Rodríguez.

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CALVO POYATO RECUPERA LA IMPORTANCIA DE AMADOR DE LOS RÍOS

CALVO POYATO RECUPERA LA IMPORTANCIA DE AMADOR DE LOS RÍOS Y CUESTIONA EL “OLVIDO” DEL BICENTENARIO

Por José Calvo Poyato. ABC. 29-X-2016

Una de las joyas artísticas que tiene un valor más singular en nuestra historia es el llamado Tesoro de Guarrazar. La razón de esa singularidad se la proporciona el hecho de tratarse de una obra perteneciente a la época visigoda.

El tesoro en cuestión recibe su nombre del lugar donde se encontró, el terreno cercano a la iglesia de Santa María de Sorbaces, en una huerta llamada Guarrazar en el término municipal de la localidad toledana de Guadamur que está a once kilómetros de la capital de la provincia. Se trata de un conjunto de piezas de orfebrería: cruces votivas -regalos de reyes o personajes importantes que se hacían en cumplimiento de un voto y que se colgaban de las bóvedas del templo-, cruces, cinturones… que debieron ser ocultados a toda prisa por los clérigos ante la amenaza que suponía la invasión musulmana.

Corría el año 1858, cuando se produjo su descubrimiento, como tantas otras veces de forma casual. La causa fueron unas lluvias torrenciales que lavaron el terreno cercano a la mencionada iglesia. A la vista quedó un nicho que contenía un cofre donde se guardaban las extraordinarias piezas. Lo halló un labrador que vendió algunas de ellas a plateros toledanos. La historia tomó un giro con la intervención de un profesor francés asentado en Toledo, Afolfo Herouart y de un experto joyero madrileño, llamado José Navarro, que para venderlas llevaron las valiosas piezas -nueve coronas votivas- a Francia, donde fueron a parar al Museo de Cluny.

Al tenerse noticia de lo ocurrido la prensa española reaccionó con indignación ante la venta de un tesoro tan singular, desatando una fuerte polémica entre los gobiernos de España y Francia. Aquí es donde interviene el ilustre baenense José Amador de los Ríos, en su condición de miembro de la Real Academia de la Historia y de la de Academia de Bellas Artes de San Fernando. Elaboró el informe legal que permitió al Ministerio de Estado efectuar la reclamación del tesoro toledano e impulsó una excavación que permitió nuevos descubrimientos en la zona, en colaboración con Aureliano Fernández Guerra, granadino de nacimiento y ligado por raíces familiares a la localidad cordobesa de Zuheros. Amador de los Ríos publicó El arte latino-bizantino en España y las coronas visigodas de Guarrazar. Ensayo histórico crítico como respuesta a los planteamientos del francés Ferdinand de Lasteyrie que sostenía, para apoyar las tesis del gobierno francés y oponerse a las pretensiones españolas en la polémica desatada por el tesoro de Guarrazar, que los esmaltes realizados según la técnica llamada cloissonné o alveolado no tenía ejemplos en España. En esa obra, el baenense se quejaba también del lamentable estado que ofrecía el yacimiento al ser excavada la tierra con la codicia de encontrar tesoros sin “el ilustrado anhelo de pedirle doctas enseñanzas”- Hasta 1941 el gobierno francés retuvo las nueve coronas votivas. En esa fecha el gobierno de Vichy devolvió seis de ellas que hoy pueden verse en el Museo Arqueológico Nacional.

Este 2016, en que se cumple el bicentenario de su nacimiento, acaecido en 1816, y que debía conmemorarse debidamente, está transcurriendo con más pena que gloria en su provincia natal, siguiendo la estela de lo que Juan Valera afirmaba en el prólogo a la edición de las poesías del baenense, promovida por su hijo Rodrigo en 1880: “En mi provincia cada cual mira por sí, sin auxilio de nadie, de modo que los encumbramientos son milagrosos”.

Fotografía: Museo Arqueológico Nacional.

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PACO ARIZA, SOFIÁNICO

Por José Javier Rodríguez Alcaide

Veo en Facebook cada día las últimas obras de Paco Ariza quien intenta una cierta explicación de lo que yo me atrevería a denominar la epifanía del misterio cósmico que bulle en la cabeza del artista.
Esa conciencia no está al alcance del observador distante del Cosmos sino solo de la conciencia sapiencial y sofiánica de Paco Ariza, quien busca participar en la integridad escondida del Universo.
Sus últimas obras intentan ser una comunión con la conciencia cósmica y la naturaleza inerte, una suerte de sabiduría basada en el amor. ¿Es una especie de cristianismo esotérico? Capaz de enfatizar la unidad de todas las cosas.
Parece acercarse en sus obras, que son elucubraciones teosóficas, a una sabiduría divina. Intenta, aunque no lo diga, conectar a Dios con su creación. Busca meter lo divino en lo por él creado, en un especie de sinergia entre cielo y tierra.
Sus obras exhiben orden, la belleza del universo, y son señal del misterio de la divina sabiduría. Veo en sus nuevas creaturas una manifestación del fundamento divino de toda realidad creada.
La grandiosidad de sus espacios transparenta la realidad de Dios, ansiosamente buscada y quizás aún no encontrada.

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PRESENTADA LA REVISTA ITUCI

El IES Luis Carrillo de Sotomayor ha presentado el sexto número de la revista Ituci, una publicación de difusión cultural de Baena y su comarca. En esta ocasión se incluyen diez artículos que recogen las conferencias que se impartieron en las Jornadas de Historia Local celebradas en febrero.
De este número se han editado 500 ejemplares.En el momento en el que se pueda descargar, incluiremos el enlace.
Os incluimos el enlace de la noticia en el Diario Córdoba:
http://www.diariocordoba.com/…/alumnos-instituto-realizaran…

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